La historia de la Tarta de Mondoñedo se pierde en el tiempo.

Allá en los siglos XII y XIII, los canteros que hicieron el Palacio de Gelmírez en Santiago de Compostela, dejaron echa en piedra, en un capitel del comedor del palacio , una hermosa tarta que acompaña el pan, el queso y el jarro de vino.

Tan hermoso y rico bocado queda por muchos años a disposición de los Obispos y Conventos, pero es en el Palacio de los obispos mindonienses donde se guarda, usa y perpetúa la receta de la tarta.

Con los años, la tarta va pasando de la cocina del Palacio del Obispo a la cocina de los hogares mindonienses , quienes conservan y pasan de madres a hijas la receta de este postre.

Cada familia cocía su pan y tarta en un horno comunal. Con la desaparición del horno común y la aparición de los primeros pasteleros profesionales se empieza a comercializar la tarta.

 

     

     Capitel del comedor del  Palacio de Gelmirez (XII-XIII) en Santiago de Compostela.

 

  

"Después de admirar el rosetón de la Catedral hay que saborear ese otro rosetón de dulce, la rica tarta de Mondoñedo, digno complemento para equilibrar las sensaciones en mi episcopal ciudad"  

Carlos Polo López